En este disco trabajó de nuevo con James Napier con
el que ha compuesto muchas de sus canciones y grandes éxitos. Definitivamente no
es una apuesta arriesgada, es el mismo sonido al que nos tenía acostumbrado
pero más oscuro, el titulo solo habla de la emoción de todo lo triste, no de
todos los tipos de emociones.
Tres estrellas y media de cinco para este nuevo
disco.
Too Good at Goodbyes: el single lead y apertura del
disco nos muestra que la esencia del cantante se mantiene, una trsite balada
con el encanto del góspel que ya estuvo tres semanas en el número del UK charts
y el número 5 del hot 100 de billboard.
Say It First: una triste historia de lo que siempre
pasa en una relación, cuando decimos “te amo” a primera vez, un coro extraño ya
que capta la atención pero no en el buen sentido
One Last Song: tiene un poco blues y la canción
sale del marco que mantiene Smith por tanto funciona muy bien, tiene un ritmo
más vibrante y tiene un toque vengativo así que funciona.
Midnight Train: lo que diferencia la canción es la
batería que le da singularidad y en esta ocasión la letra es sobre decidir irse
pero la canción le falta emoción en la forma de contarse.
Burning: esta canción demuestra que una voz
poderosa es suficiente, la canción tiene una letra desgarradora y es muy
tranquila hasta el clímax donde inicia el recursos favorito de Smith, el coro
góspel.
Him: esta es una canción muy personal y que
seguramente será la voz de muchos, está llena de tristeza y resignación y
sonidos de la misma magnitud que pueden conducir al camino equivocado.
Baby, You Make Me Crazy: la canción tiene el beat
mas feliz del disco a pesar que sigue siendo una declaración de tragedia de
amor, trompetas y blues llenan la canción para hacerla poderosa.
No Peace: me encanta la combinación vocal de los
dos artistas, está muy bien encajado cada momento y no hay discusión en la
armonía de la melodía adicional el ritmo de las oraciones le da la fuerza para
ser la mejor canción del álbum.
Palace: hay demasiada tristeza impregnada en la
canción y acompañada de pocos instrumentos que transmiten ese sentimiento.
Pray: el sencillo promocional muestra dos mundos
diferentes en conexión la religión a través de la música y la no creencia a
través de la letra, un contraste que genera una gran canción.

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